Activar Crédito de bajo costo del FMI limitaría quiebras y garantizaría empleos

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Analistas recomiendan activar Línea de Crédito Flexible (LCF) de forma parcial para otorgar liquidez a las autoridades, fondear apoyos a hogares y empresas mientras estabilizan el suministro de vacunas. La tasa es de 1% y se puede pagar si se comprometen una reforma fiscal en 2022.

Esta facilidad de acceso inmediato, parcial o total a 63,000 millones de dólares de aquí a noviembre próximo, “es equivalente a tener acceso al mercado como un país desarrollado, pues está contratada a una tasa de 1%, más una tasa adicional que fluctúa entre 0 y 0.25%”, explicó el director del Centro de Análisis e Investigación Económica (CAIE) del ITAM, Felipe Meza.

El acuerdo renovado con el FMI en noviembre del 2019, fue para un plazo de dos años que vencen en noviembre próximo. El directivo admitió que “nada es gratis” y usar la LCF o ir al mercado financiero incrementaría el cociente de deuda sobre PIB. Entonces “la recomendación hacia adelante será aplicar una reforma fiscal quizá no este año pero sí tan pronto como en el 2022 a manera de subrayar que se tomó más deuda para enfrentar la pandemia, pero se tiene el compromiso de reunir los recursos suficientes para pagar”.

Desde su perspectiva, la pertinencia de otorgar ahora un apoyo fiscal a los hogares y empresas ayudaría a limitar las quiebras de empresas generadoras de empleo ante el distanciamiento social. Esto daría tiempo a que se estabilice el suministro de vacunas que es lo que marcará la confianza de la gente pues restablecerá la movilidad y permitirá a las empresas acelerar la apertura y ofrecer empleo.

Un análisis de la administradora de fondos de Franklin Templeton, explica que el objetivo de la LCF es proveer financiamiento de corto plazo a tasas atractivas para paliar posibles distorsiones financieras de la economía. Señala que lo más conveniente es tomar sólo una proporción mínima del total disponible al plazo más corto para no comprometer de forma importante las finanzas públicas.
En el análisis titulado “¿Debe México usar la Línea de Crédito Flexible?”, desarrollado por el administrador de fondos de la firma, Luis Gonzali, explica que por cada proporción de recursos que se pida prestado sobre la LCF, el FMI cobra 0.50% del monto por servicio. Además, México tendría que pagar la tasa de interés de 1% más la tasa de mercado de los DEG (la canasta de monedas de economías avanzadas que opera como medio de pago en el FMI) que flota en un rango de 0 a 0.25 por ciento.

Así, en el análisis precisan que lo más conveniente es tomar el monto más bajo a un plazo corto, que se pueda pagar lo más rápido posible.

Fuente: El Economista

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