“El regreso a los básicos en la evaluación del crédito”

¿Y cómo estamos escribiendo nuestra historia?
¿Y cómo estamos escribiendo nuestra historia?
30 septiembre, 2020
CRÉDITO Y COBRANZA EN NÚMEROS
CRÉDITO Y COBRANZA EN NÚMEROS
30 septiembre, 2020
“El regreso a los básicos en la evaluación del crédito”

Federico Pizarro Suárez G.

Sería interesante que algún sociólogo o psicólogo, nos pudiera dar una explicación del por qué los seres humanos ante los entornos y situaciones de riesgo o incertidumbre nos refugiamos en las acciones básicas de comportamiento, es así cuando alguna persona resulta con niveles altos de colesterol o triglicéridos que asume la dieta baja en grasa y alta en fibra (verduras y algunas frutas), un equipo de futbol que no gana partidos, coloca a los defensas en su posición  se la pasa a los mediocampistas y busca anotar con alguno de sus delanteros en jugadas relativamente simples. Lo que aquí describo, también pasa con los intermediarios financieros y su forma de evaluación de riesgo crediticio, hoy ante un entorno complejo, incierto y con poca o nula voluntad gubernamental para más allá de hacer kermeses, rifas y cualquier ocurrencia que esté sucediendo al momento de escribir estas líneas, de coadyuvar a las soluciones estratégicas en la vida económica de nuestro país, lo cierto es que las entidades de crédito están recurriendo y más aun regresando a los básicos en la evaluación de crédito para revisar sus portafolios y evaluar las posibles nuevas operaciones en las que participen.

Las herramientas básicas se basan antes que cualquier otra situación en dos premisas fundamentales, la primera es el entendimiento de la solicitud, saber qué se está solicitando, por qué, para qué, el uso, destino y fuente de pago, la segunda en forma obvia es quién la solicita, sus antecedentes, capacidades curriculares, referencias sectoriales y situación actual.

En mayor o menor medida las respuestas a estos cuestionamientos son las que se reflejan o al menos se intentan reflejar en todo estudio de crédito, sin embargo, es alarmante la cantidad de veces que no se tiene claro quiénes son los participantes en el crédito, no hablo de situaciones de anonimato por lavado de dinero, sino de elementos fundamentales de participación accionaria o intereses en la mecánica operativa del financiamiento, por desgracia son aún más ocasiones que el destino disfrazado en “Capital de Trabajo” no es claro y mucho menos su fuente de pago.

Consideremos como ejemplo un proyecto de inversión inmobiliario, sin grandes experiencias en la industria pero aplicando un sensato juicio, los cuestionamientos que se harían son sobre el precio de las viviendas a comercializar, un estudio de mercado (oferta y demanda de la zona), experiencia en proyectos similares, avance en permisología, capacidad del constructor y vendedor, quién es el dueño de la tierra que quedará en garantía, fuente de pago de los intereses y referencias sobre los principales. Las cosas se complican cuando, la tierra es aportada, los intereses se pagan del propio crédito, la operación llega por un bróker, el cliente debe más de lo que tiene y es su primer proyecto en esa zona pero aun así todo se justifica por su “su estupenda ubicación y porque es muy buen proyecto”

Esto mismo sucede en los créditos hipotecarios, en donde aun entendiendo el grado de informalización de nuestra economía, los ingresos y por tanto la capacidad de pago del posible acreditado no están clarificados, la falta de participación en el enganche de la compra y en ocasiones el valor real de la garantía.

Las ciclicidades de mercado entre vendedores y compradores son completamente naturales, hay tiempos en donde el poder de venta es superior al de compra y viceversa, sin embargo, la correcta utilización de criterios simples y sensatos en todo momento nos debiera dictar que si somos o fuéramos conscientes de su aplicación más allá de cuestiones normativas, las consecuencias en cartera para unos o escasez para otros fueran menos fluctuantes, lo anterior sin menoscabo de que  lo que estamos viviendo sobre pasa cualquier estadística o posible inferencia, y que estamos solos sin la ayuda de quien por responsabilidad debiera estar más ocupado.


*Federico Pizarro es Director de Financiamiento Inmobiliario en Banregio y columnista invitado en Crevolution Now.

Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Crevolution Now.

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