Crédito al consumo se contrae por primera vez en una década: BBVA

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El crédito al consumo otorgado por la banca a las familias mexicanas presentó en el primer cuarto del año una contracción de 1.9 por ciento, algo no visto desde octubre de 2010 y que ha sido ocasionado por la pandemia de Covid-19 y las medidas de confinamiento, indicó BBVA México, el banco de mayor presencia en el sistema.

Es de esperar que, en el corto plazo, la pérdida de empleos formales que ha generado la pandemia del coronavirus incremente prácticamente al doble el índice de morosidad de la banca con respecto a la cartera total de financiamiento, advirtió.
Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA, señaló que el crédito al consumo que es otorgado por la banca comercial acentuó su desaceleración en abril, ya que en los primeros meses del año el ritmo de crecimiento era de 0.2 por ciento. Los segmentos más afectados son la tarjeta de crédito y el financiamiento personal.
“Debido a la pandemia el crédito al consumo dejó de contribuir al crecimiento. Es la primera vez que vemos que el crédito al consumo se contrae en términos reales desde octubre de 2010”, dijo en videoconferencia. El consumo contribuye prácticamente dos terceras partes de la actividad económica nacional.
El economista refirió que los segmentos de crédito de nómina y los enfocados a los bienes de consumo duradero son los que han tenido crecimiento pese a la crisis, pero es de esperar que hacia adelante frenen su ritmo de expansión, pues “en buena medida los créditos de nómina se fundamentan por el crecimiento del empleo formal”.
“Esto se explica porque hay personas que pierden el empleo y se ven obligados a tener un menor consumo, o por aquellos que no han perdido el empleo pero tienen que bajar el financiamiento o no pueden consumir más por las medidas de aislamiento y por mayor precaución por la crisis económica”, explicó.
Serrano abundó que, hacia adelante, este tipo de financiamiento dependerá de la creación de empleos formales, por lo que se puede esperar un menor dinamismo por el alargamiento de la suspensión de las actividades no esenciales y la menor creación de empleos.
“Lo que podrá ocurrir es que solamente recurrirán al consumo los que puedan hacerlo y en artículos de primera necesidad, y eso no va a ser suficiente, anticipamos en el resto del año un menor dinamismo”, aclaró.
Adelantó que podría ser en la segunda mitad del año cuando esta situación se revierta, pero para que haya un repunte “se requiere, primero, que se vayan eliminando las medidas de distanciamiento social, y las personas puedan salir. El consumo ha crecido en alimentos, pero ha caído en el resto de las categorías, es necesaria una reapertura, pensamos será en la segunda mitad del año, y es necesario revertir la pérdida de empleos”.
El crédito destinado a la vivienda, que ha crecido casi 7 por ciento de forma mensual, precisó, se debe a que este tiene un retraso de entre 18 y 24 meses, dado que los bancos solicitan antigüedad laboral para poder otorgar el préstamo, y con las condiciones actuales se prevé que la colocación de este financiamiento disminuya en los próximos meses del año.
Morosidad podría incrementarse prácticamente al doble
Carlos Serrano refirió que la caída histórica en la creación de empleos formales tiene la capacidad de aumentar el índice de morosidad con respecto a la cartera crediticia de los bancos que operan en el país prácticamente al doble.
Cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores indican que en abril la cartera de crédito vigente alcanzó un saldo de 5 billones 709 mil millones de pesos y el índice de impago con respecto a este monto es de 2.3 por ciento.
“Sí se prevé un aumento en la morosidad, podría haber carteras con morosidad al final del año quizá, en un escenario pesimista, de 5 por ciento”, puntualizó.
Serrano añadió que estos niveles pueden ser “perfectamente controlados” debido a que en esta crisis la banca mexicana llega con uno de los niveles de capitalización, reservas y liquidez más grandes a nivel mundial, e incluso, el programa de aplazar el pago de créditos e intereses moratorios (que serán cobrados) por un lapso de cuatro a seis meses no pasa a formar parte de la cartera vencida.
“La banca mexicana entra a esta contingencia con niveles muy altos de solidez y liquidez, y eso nos permite decir que existen las condiciones para enfrentar escenarios muy adversos”, sostuvo el economista.

FUENTE: LA JORNADA

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